Maridaje del tapeo

Si hay algo que caracteriza a España son sus tapas,  esta rica tradición que sin duda alguna une a los españoles en una fusión de sabores, aromas y pedacito de cada tierra, de cada rincón y pueblos de esta linda tierra.

Entre las diferentes leyendas y teorías  que pretenden explicar su origen me quedo con la que hace referencia del nacimiento del tapeo en Cádiz, escenario de una supuesta anécdota en la cual un rey (Fernando VII o Alfonso XII, existen discrepancias sobre el nombre del rey) es convidado a un vaso de vino en una humilde taberna. Debido a la presencia de moscas en el establecimiento, el hipotético tabernero decide en un arranque de ingenio poner una loncha de jamón encima del vino para no perturbar a su majestad con la vulgaridad de una mosca nadando en el trago. El rey (unas veces Fernando y otras Alfonso, según la preferencia del tertuliano)  hace alarde de la campechanía borbónica y encantado por el invento, reclama otro vino con tapa y sienta precedente entre la multitud.

Por eso, tapas  y maridaje, deben ir siempre de la mano, a la hora de ir de tapas, un buen vino de la zona garantizara una muy grata experiencia, aunque hoy en día se ha hecho frecuente el beber cerveza como beber vino. El maridaje de vinos sigue siendo el más habitual. Para que una comida o cena de tapas sea redonda, es importante elegir bien qué vino vamos a tomar. Por eso, desde esta tribuna en  Exportaciones Vinos del Valle, nos preocupamos por comentarles  sobre el maridaje de las tapas españolas.

Porque siempre habrá un vino que acompañe mejor con cada tapa. Elegirlo bien o mal puede hacer que el tándem comida-bebida gane puntos o caiga en picado, que tu salida de tapas llegue a buen puerto o sea un rotundo fracaso.

La revista Española Vinos y Restaurantes nos explica unas reglas básicas del maridaje del tapeo:

Tintos Jóvenes: para todo tipo de tapas que contengan carnes asadas o estofadas en salsa y de cocciones largas.

Tintos con crianza: para tapas elaboradas con carnes rojas, carnes a la parrilla, carnes de caza mayor y de caza con pluma. También con embutidos  jamones.

Rosados: para tapas vegetales o que contengan pescados azules como el atún.

Blancos ligeros: para tapas de mariscos cocidos, pescados blancos y tablas de quesos.

Blancos con cuerpo: para tapas de mariscos a la parrilla, moluscos de concha  y pescados de sabor pronunciado.

Blancos con madera: pescados  y mariscos condimentados, ahumados  marinados.

Blancos dulces: para tapas elaboradas con paté o quesos fuertes.

Espumosos: ideales para canapés y todo tipo de aperitivos, incluyendo el jamón Ibérico.

También nos referimos para los gustos de  frituras como las gambas (o camarones como se les llama por mi tierra) salazones, encurtidos y embutidos ibéricos, para estas tapas los vinos finos y manzanillas van muy bien.

Los gustos son muy personales por lo tanto estas son unas recomendaciones, pero al final, lo que le puede gustar a la mayoría, puede que no te guste a ti. El universo del vino es vasto y rico. Y sobre gustos  y colores no todo está escrito. Así que te invitamos a maridar una rica tapa. Qué esperas pide un Briego Infiel y acompáñalo con una tapa de rica carne a la parrilla.

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